1. Comience vertiendo el agua a temperatura ambiente en la caldera Moka y llénela hasta el nivel de la válvula de seguridad. No exceda este nivel para evitar obtener un café demasiado aguado.
2. Ahora elige la mezcla de café molido que prefieras. ¡Atención! La mezcla debe tener un molido específico para Moka, no demasiado fino. Llene generosamente el embudo Moka, sin presionar el café.
3. ¿Un pequeño secreto? Ponga el fuego bajo y tómese su tiempo; para disfrutar de un excelente café vale la pena esperar unos minutos más. Cuando el café haya subido completamente en el colector, apague el fuego.
4. Ahora el momento crucial: el sabor. Para saborear mejor todos los aromas liberados, le recomendamos que beba el café recién vertido en la taza.